La responsabilidad ambiental de una organización debe entenderse como un compromiso ético, asumido desde la dirección, y que puede implementarse mediante diversos instrumentos, dependiendo del grado de compromiso de la organización con la preservación de su entorno natural y los medios a su alcance para cumplir sus metas ambientales. Toda organización debe ser consciente del impacto ambiental que genera, y de la necesidad de reducirlo drásticamente en el menor tiempo posible, para propiciar el desarrollo sostenible.

Lo que se plantea, es que la responsabilidad ambiental debe formar parte de las decisiones de la organización, tanto en la dirección, como en la coordinación y en la operación. Formar parte de las estrategias, metas y tareas diarias, y ser objeto de medición y de cálculo de indicadores.

Una herramienta para cumplir con la responsabilidad ambiental es el Análisis de riesgos Medioambientales. Es un procedimiento técnico que cuantifica el riesgo estadístico de que se produzca un accidente que ocasione daño ambiental. Es un proceso reglado y sometido a verificación.

El análisis de riesgos medioambientales debe ser realizado siguiendo el esquema establecido por la norma UNE 150.008 u otra norma similar. El grado de detalle debe ser el adecuado al carácter hipotético del daño, y en la elaboración del análisis de riesgos deberán utilizarse los criterios detallados en el apartado de daños medioambientales respecto a los siguientes aspectos: caracterización del entorno donde se ubica la instalación, identificación del agente que puede causar el daño (y de los recursos y servicios potencialmente afectados), la extensión, intensidad y escala temporal del hipotético daño, una evaluación de la importancia del daño y la identificación de las medidas de reparación primaria necesarias llegado el caso.